“Uno puede descubrir la verdad de sí mismo en el espejo más accesible de todos, el espejo de la relación”

(Jiddu Krishnamurti)

Somos lo que pensamos, la forma en la que actuamos, nos comunicamos, escuchamos, amamos, juzgamos y hacemos. Y para que esto suceda de forma equilibrada, es importante que trabajemos e invirtamos tiempo en nosotr^s mism^s.

De todas las relaciones que establecemos a lo largo de nuestra vida, sean del tipo que sean (amistad, familiares, pareja…) todas tienen  un denominador común: Nosotr^s. Por tanto, la relación más importante, la que más debemos cultivar y cuidar es la que tenemos con nosotr^s mismos, pues esta será la base del resto de nuestras relaciones y la que determinará la calidad de los vínculos que establezcamos. 

Jiddu Krishnamurti en su libro “Relacionarse con el mundo, con uno mismo y con los demás”, habla de nuestra forma de relacionarnos como parte de “un todo”:


“La vida es relación. El conjunto de nuestras relaciones forma la sociedad. La sociedad somos nosotros. Así pues, lo que cada uno de nosotros es en la relación crea la sociedad. Lo que somos afecta a todo. La clave para relacionarnos correctamente es entender nuestro propio pensar, lo cual es conocimiento propio, la capacidad de comprender cómo nuestro pensar y nuestro comportamiento están condicionados por nuestras experiencias, nuestra familia, cultura, país, religión, género y biología.  Si uno no conoce sus propias inclinaciones, sus limitaciones, prejuicios personales, temores, heridas,  si no tienen la capacidad de ver más allá de esto, cualquier pensamiento o cualquier relación será confusa o acabará pervirtiéndose. Al fin y al cabo, el conocimiento propio es la base de la relación. Uno puede ver lo que siente, piensa, cómo se comporta, simplemente observando con detenimiento su conducta en sus relaciones cotidianas. Puede ver en su relación con los otros lo que le enfada, lo que le duele, si es generoso, alegre, plenamente vital”


 

Somos seres sociales. Desde que nacemos buscamos el contacto, creamos vínculos, nos mezclamos, compartimos, nos nutrimos de los demás. A lo largo de nuestra vida vamos descubriendo quiénes somos a través de los ojos de las personas con las que nos relacionamos, cada persona que conocemos nos aporta algo diferente. Cada relación que vivimos es  importante. Cualquier encuentro que tengamos puede ayudarnos a descubrir muchos aspectos de nosotr^s mismos. 

Solo si sabemos observarnos sin juzgar, podremos vernos a través del otro para conocernos a nosotr^s mism^s, madurar y  establecer relaciones sanas y conscientes. Todas nuestras reacciones para con la otra persona, tienen que ver más con nosotr^s, con un aspecto nuestro, en muchos casos, inconsciente o que incluso rechazamos, que con el resto. 

Si somos capaces de parar y autoanalizarnos, de poner el foco en nosotr^s, en cómo nos sentimos en lugar de ponerlo fuera, seremos capaces de vernos para poder reconocerlo, aceptarlo y, si se trata de algo que nos perjudica, cambiarlo.  No es la otra persona la que me genera esta emoción, si no que soy yo el/la que ha tenido esta reacción frente a su conducta. Esto me ayuda a indagar y ver de dónde proviene; es una valiosa oportunidad para saber qué tiene esto que ver en mi vida, qué parte de mí hay en esto. 

“Todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos.”

Carl Jung

Las personas no nos hacen, nos muestran y es nuestra responsabilidad tomar consciencia de ello para trabajar en la relación con nosotr^s mism^s. Proyectamos en otras personas lo que no estamos dispuest^s a ver en nosotr^s, por eso si eres capaz de pararte a analizar tus reacciones y conductas con los demás, descubrirás una poderosa herramienta que te ayudará a conocerte a tí mism^ y a establecer relaciones sanas con los demás.  

Suele ocurrir a menudo que precisamente las personas con las que tenemos relación son las que mejor que nadie pueden incitarnos a poner en juego todos nuestros recursos. Por frustrantes que sean, tal vez sean justamente las que necesitamos: la persona ‘menos adecuada’ suele ser nuestro mejor maestro.”

-Elisabeth Kübler-Ross-

La integridad, entereza y estabilidad no nos la puede ofrecer nadie, tiene que salir de un^ mism^, y es gracias a las relaciones que tenemos, dónde podemos verlo y trabajar en ello. Todo lo que buscas fuera, está dentro de un^mism^.

Tener una buena relación contigo mism^ es un viaje que dura toda la vida. 

Fuentes de interés: 

  • Mundo psicólogos
  • Jiddu Krishnamurti
  • Cultura es más
  • Carl G. Jung
  • Inma Brea

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